A cincuenta años del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976, la memoria vuelve a caminar nuestros barrios, escuelas y jardines. Lo hace de la mano de una experiencia humana y educativa: las Valijas Viajeras por la Identidad, impulsadas por la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo.
Un camino de cinco décadas
Renovando el compromiso de repensar la Memoria, la Verdad y la Justicia desde una perspectiva pedagógica, estas valijas no guardan objetos comunes. En su interior viajan historias, preguntas, palabras, imágenes y afectos. Todo está guardado en la memoria, y cada valija es también un viaje por la vida: por las historias que fueron interrumpidas y por aquellas que aún se siguen buscando. Viaja la memoria y la lucha incansable de las Abuelas, que desde hace cinco décadas sostienen un camino colectivo por la verdad, la justicia y el derecho a la identidad de los nietos y nietas apropiados durante la última dictadura.
Una búsqueda incansable
El golpe cívico-militar instauró un período de terrorismo de Estado que vulneró los derechos humanos: secuestros, desapariciones forzadas, censura, persecución ideológica y la apropiación de niños y niñas nacidos en cautiverio. Frente a ese horror, (primero las madres de quienes estaban desaparecidos y desaparecidas y luego), las Abuelas de Plaza de Mayo se convirtieron en un ejemplo ético, político y pedagógico invaluable. Su incansable búsqueda no sólo permitió la restitución de identidades, sino que enseñó (y aún enseña) a toda la sociedad que la verdad, la justicia y el derecho a la identidad son pilares irrenunciables.
Profundizando el diálogo
Valijas por la Identidad busca profundizar el diálogo entre espacios barriales, organizaciones sociales y escuelas y jardines municipales, que trabajan cotidianamente desde la promoción y la defensa de los derechos humanos, convirtiendo la educación en un puente entre territorios y memorias, habilitando una manera sensible y comprometida de transmitir nuestra historia.
Cada valija ofrece itinerarios de lectura, juegos, bitácoras de viaje, cartas y dibujos: materiales especialmente pensados para abordar la historia reciente, la identidad de quienes fueron (y todavía siguen siéndolo) desaparecidos y la búsqueda que llevan adelante las Abuelas.
No se trata solo de conocer el pasado, sino de habilitar preguntas, conversaciones y emociones que ayuden a comprender que la identidad es un derecho que nos acompaña toda la vida.
Unas valijas muy viajeras
En las aulas, en los patios y en los espacios comunitarios, estas valijas invitan a niñas, niños, jóvenes y personas adultas a pensar quiénes somos, de dónde venimos y por qué es necesario no olvidar. Porque la memoria no es sólo recuerdo: es presencia, es transmisión y es cuidado.
A cincuenta años, reafirman la importancia de vivir en democracia, sosteniendo el diálogo como herramienta para la resolución de conflictos.
La memoria es colectiva
La memoria se construye colectivamente y se transmite en las escuelas, en las comunidades y en los espacios públicos, promoviendo valores como el respeto, la participación, la solidaridad y la justicia social. Educar en y para la democracia es una tarea permanente que nos invita a decir, una y otra vez: Nunca Más.
El Pequeño Jerónimo invita a sus lectores a VIVIR las Valijas Viajeras bajo esta consigna: educar en derechos humanos es sembrar futuro y que, cuando la memoria viaja, nunca viaja sola.
